Plato y Pincel

Porcelana de Limoges pintada a mano en Madrid, donde cada pieza nace del trazo preciso y la calma del pincel

Soy María Peletier Maura, creadora de Plato y Pincel.Pinto platos de porcelana por encargo, uno a uno, con calma y cuidando cada detalle para que cada pieza sea única.

Desde Limoges hasta tu mesa...

¿Por qué Limoges?

La primera vez que trabajé con porcelana de Limoges entendí de inmediato por qué es tan especial. Tiene un blanco limpio, casi luminoso, que hace que cualquier color destaque, y una textura fina que invita a trabajar con detalle. Su historia también forma parte del encanto: nació cuando en la región se descubrió un caolín excepcionalmente puro y, desde entonces, generaciones de artesanos han perfeccionado la técnica hasta convertir a Limoges en un referente mundial - es por ello que es la única porcelana que utilizo para elaborar mis diseños.
Para mí, cada pieza de Limoges es un punto de partida especial. Saber que detrás hay siglos de oficio hace que el proceso de pintar cobre otro sentido. No es solo decorar una superficie: es continuar una tradición, aportando mi propio estilo a un material que ya tiene su propia historia.

De tu idea a la porcelana

Parto de tu idea para crear el diseño con mi estilo. Pienso en su colorido, ajusto proporciones y añado detalles significativos para que cada pieza tenga su propia personalidad.Una vez definido el diseño, lo llevo a la porcelana. Trazo las líneas principales directamente sobre la pieza con un lápiz cerámico que permite corregir, mover o refinar cualquier detalle, marcando contornos, equilibrando espacios y asegurándome de que cada elemento quedará en el lugar adecuado antes de empezar a trabajar con el color. Es un paso tranquilo, casi meditativo, donde el dibujo comienza a tomar forma y la pieza empieza a contar su historia.

Definiendo el dibujo con plumilla

Una vez que el diseño está transferido y bien definido, hay que dibujarlo con plumilla. Es un paso que requiere paciencia porque con la plumilla marco no solo el contorno principal, sino también los bordes e incluso los pequeños detalles del dibujo para aportar volumen.Una vez finalizado el proceso pasa por primera vez por el horno a 800ºC para fijar el dibujo, quedando lista la pieza para el color.

Construyendo el color y sombreado

Con el diseño ya marcado, comienzo a dar color a la pieza. Primero trabajo los rellenos y las capas base y después voy añadiendo sombras y matices para darle profundidad. Cada color y cada efecto requieren su tiempo, porque el dibujo se va construyendo por etapas. Según la intensidad o la cantidad de capas que necesite una zona, la pieza pasa por el horno tantas veces como haga falta. El calor fija la pintura y permite seguir trabajando encima, hasta que todos los tonos y detalles quedan exactamente como los quiero.

Dando los últimos detalles

Cuando la pieza ya ha pasado por su último horno y los colores han alcanzado la profundidad buscada, llega el momento del lijado final. Es un gesto suave, casi ritual, que elimina pequeños excesos de pintura y deja la superficie uniforme al tacto, sin alterar el trabajo realizado. Después solo queda prepararla: se limpia, se revisa una última vez y se empaqueta con cuidado, para que llegue a su destino tal y como salió del taller.

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